El acceso al crédito es esencial para el desarrollo económico y social de un país. En México, aproximadamente el 50% de la población adulta cuenta con acceso a algún tipo de financiamiento, ya sea formal o informal. Sin embargo, a pesar de este acceso, el sistema crediticio enfrenta significativos desafíos que limitan su eficacia y equidad.
La demanda de crédito presenta características importantes. Un 52.3% de los adultos con acceso a financiamiento son mujeres, mientras que el 47.7% son hombres, lo que indica una brecha mínima de género en términos de acceso al crédito. Los productos más utilizados incluyen las tarjetas de crédito departamentales (20%) y las bancarias (11%), aunque la penetración de otros tipos de crédito, como los personales o automotrices, sigue siendo limitada.
Un aspecto preocupante es que el 23% de las personas con crédito formal han dejado de utilizarlo debido a las altas tasas de interés. Además, el 16% de la población ha solicitado un crédito que le ha sido rechazado; dentro de este grupo, el 46% son mujeres y el 54% hombres. Las razones más comunes para el rechazo incluyen problemas con el historial crediticio y la falta de un historial.
En cuanto a las empresas, solo el 47% ha solicitado financiamiento al menos una vez. Este porcentaje varía según el tamaño: el 49% de las pequeñas empresas, el 71% de las medianas y el 57% de las grandes han buscado financiamiento. La principal fuente para obtener créditos es la banca comercial con 66%, mientras que solo el 5% recurre a intermediarios financieros no bancarios.
El mercado crediticio está dominado por la banca múltiple, que otorga el 87.5% del crédito al consumo y emite el 79% de las tarjetas de crédito. Aunque las Fintech han comenzado a ganar terreno, representaban solamente el 1% del total del crédito al inicio de 2023; sin embargo, esta cifra muestra un notable crecimiento en comparación con años anteriores.
La estructura del mercado revela una alta concentración en la oferta regulada. La banca múltiple concede el 87.5% de los créditos al consumo (crédito personal y tarjeta de crédito) y el 77.7% del saldo total. En contraste, las Sofipos representan un 7% de participación, las Socap un 4.2%, la banca de desarrollo un 1.2%, y la IFC un 0.1%.
Además, la banca múltiple emite 79% de las TDC, instituciones no financieras 11.9%, Sofipos 7.9%, banca de desarrollo .05% y Socap .03%.
Las Fintech han comenzado a emitir tarjetas de crédito a gran escala, con algunas superando el millón de tarjetas emitidas, alcanzando hasta el 23% de la oferta regulada. NU, por su parte, fue la mayor emisora de tarjetas de crédito en el Sistema Financiero Mexicano, con 3.4 millones de tarjetas en sus cuatro años de operación, inicialmente como sociedad no financiera y más tarde como Sofipo. Dos de las principales instituciones no financieras emisoras de tarjetas de crédito otorgaron, en conjunto, 1.3 millones de tarjetas en menos de un año (Stori y Mercado Libre), lo que representa el 41% de las tarjetas emitidas por toda la banca múltiple.
Por otro lado, las entidades no bancarias y sociedades no financieras están entre las mayores emisoras de créditos personales, los requisitos de contratación de estos servicios entre oferentes tradicionales y Fintech no difieren significativamente. Además, hay intersecciones entre los rangos de tasas de interés y entre los montos a prestar. En las entidades no financieras se observan tanto tasas mayores (llegando a superar 400% de interés anual) como menores a las bancarias.
La expansión de los créditos al consumo generada por las Sofipo, Sofom y las sociedades no financieras incide en la inclusión financiera, pero podría tener consecuencias adversas en la salud financiera de la población y el riesgo sistémico. Las Fintech tienen mayores tasas de morosidad, lo que quizá obedezca a que se dirigen a los usuarios más propensos al impago y la prevalencia de altas tasas de interés.
Otro punto son los créditos empresariales a PyMEs, que son ofrecidos por las instituciones financieras tradicionales, a las que se han sumado los neobancos, las Sofipo, las Sofom, sociedades no financieras Fintech e IFC en la modalidad de cofinanciamiento por deuda y, probablemente, cofinanciamiento de capital.
En conclusión, el mercado crediticio en México muestra un panorama mixto donde coexisten oportunidades significativas junto con riesgos considerables. Las Fintech tienen el potencial para transformar el acceso al crédito y mejorar la inclusión financiera; sin embargo, su crecimiento debe ser acompañado por regulaciones adecuadas que protejan a los consumidores.
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