La plataforma de criptomonedas Bitso, fundada en 2014, emergió como un actor clave en la transformación del sistema financiero en México y Latinoamérica, donde solo el 37% de la población mexicana tenía acceso a servicios bancarios tradicionales en sus inicios. Un paso fundamental en su integración regulatoria ocurrió en enero de 2020, cuando NVIO Pagos México, filial de Bitso, obtuvo la licencia como Institución de Fondos de Pago Electrónico (IFPE), que fue la primera autorización Fintech en México estableciendo las bases para su expansión.
Su propuesta inicial de facilitar transacciones con Bitcoin evolucionó hacia un modelo más amplio, para 2021, la empresa alcanzó más de 1 millón de usuarios en México y cerró una ronda de financiamiento de 250 millones de dólares, consolidándose como el primer “unicornio” cripto de la región. Este crecimiento reflejó no solo la adopción de criptoactivos, sino también la demanda de alternativas frente a un sistema bancario tradicional.
En 2022, Bitso anunció una reducción en las tasas de rendimiento de su programa Bitso+ como medida preventiva ante la volatilidad del mercado y los riesgos asociados al colapso de FTX. Los datos oficiales mostraron que los rendimientos en Bitcoin disminuyeron del 6% al 2%, mientras que en stablecoins pasaron del 15% al 8%. Esta decisión representó una respuesta inmediata a la crisis de confianza que sacudió al sector tras la quiebra de FTX, priorizando así la protección de los fondos de los usuarios. Paralelamente, en este mismo año, NVIO Pagos México se convirtió en participante directo al SPEI de Banco de México, un paso técnico crucial para integrarse al sistema financiero formal.
En el mismo año, la empresa comunicó que Bitso+ dejaría de generar rendimientos en criptomonedas hasta nuevo aviso, trasladando los fondos a custodia directa de la plataforma. Esta medida implicó la suspensión total de los "cashback" en Bitcoin vinculados a la Bitso Card, eliminando cualquier incentivo de recompensa asociado al producto. Bitso justificó esta acción como un esfuerzo para evitar exponer los fondos a terceros, en consonancia con las lecciones aprendidas del colapso de FTX.
En un contexto de creciente escepticismo hacia las criptomonedas, Visa y Mastercard decidieron pausar, el lanzamiento de nuevos productos relacionados con criptomonedas. Según diversos reportes, ambas empresas argumentaron que las condiciones del mercado y el entorno regulatorio aún no estaban suficientemente maduros para continuar. Este movimiento evidenció la cautela institucional tras la caída de FTX. No obstante, en 2023, Bitso lanzó oficialmente su tarjeta física y digital en alianza con Mastercard en México. Este producto permitía pagos en pesos mexicanos e incluía recompensas, aunque sin mencionar rendimientos en cripto, ajustándose de esta manera a las nuevas restricciones del sector.
Sin embargo, tras dos años de operación, la compañía decidió dar de baja este producto como parte de una “reestructuración estratégica”. La baja adopción, las complejidades técnicas y los retos regulatorios fueron factores determinantes que, al manifestarse, provocaron críticas de usuarios que veían en la tarjeta un puente entre las criptomonedas y el comercio cotidiano
La desactivación de la Bitso Card en México finalizará el 26 de mayo, la tarjeta quedará definitivamente deshabilitada.
En conclusión, Bitso ejemplifica las oportunidades y dilemas de las criptoplataformas en el sistema financiero moderno. Su ascenso, impulsado por la necesidad de inclusión, contrasta con tropiezos como el cierre de la Bitso Card, no de sus operaciones generales, siendo un termómetro de hasta dónde pueden llegar las criptomonedas en América Latina, un proceso marcado por la tensión entre avances tecnológicos y la sombra de la desconfianza institucional.
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